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    Feminismo y prostitución numeros de prostitutas gratis

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    En la prostitución no se vive, se sobrevive. Cuando vivía en la calle no sabía que existían las putas ni los varones prostituyentes. Tampoco sabía que existían los fiolos proxenetas. En la pobreza del Chaco, mi vida era la de una niña inocente, aunque siempre trabajé. Los posibles empleadores me respondían que una persona que vive en una plaza no tiene domicilio legal y no me daban trabajo. Y así el mundo te va expulsando. Ya al tercer día que vivís en la calle te convertís en mugre… No tenía donde lavarme ni donde limpiar la ropa.

    En ese entorno, veía todos los días a mujeres que estaban sentadas en la plaza y me preguntaba: Pensaba que estarían descansando antes de volver a sus casas. Hubo una que me produjo empatía, una mujer que en esa época tendría 50 años. Me acerqué a ella y le conté mi historia.

    Hice exactamente lo que me dijo y cuando volví, le pregunté: Así los hombres me hicieron la puta de todas y de todos… No recuerdo el primer varón que me prostituyó.

    En mi memoria borrosa me veo entrando sola a un hotel de pasajeros y con un plato de comida caliente en la mano. Porque no tenía fiolo proxeneta. La policía te obligaba a tener fiolo.

    Lo que quería la policía era su cuota. Cuando le dije que no tenía fiolo me llevaron al Departamento de Moralidad. Fue en el 83, todavía estaba la dictadura, justo antes de que volviera la democracia. Y como no tenía un chulo ni pagaba la mordida, la policía se lo cobraba con la privación de mi libertad. Las mujeres que tenían proxeneta no eran detenidas. Yo nunca tuve fiolo.

    Las que lo eligen son muy pocas y se supone que por ejemplo, las putas VIP lo eligen con total libertad pero eso no es verdad porque son esclavas de sus lujos y el producto de un capitalismo feroz que nos construye deseos consumistas innecesarios. En esa época, vivía presa la mayor parte del tiempo. Cuando traían a las prostituidas de los clubs privados, las whiskerías y los bares que tenían arreglos con la policía, esas mujeres se quedaban detenidas solo un par de horas. Ni siquiera entraban al calabozo, les tomaban las huellas digitales hasta que llegaba el fiolo o el dueño del lugar, que pagaban una multa grande y se llevaban a las chicas de su club.

    La policía nos aleccionaba sobre las chicas que no eran como nosotras. Después tuve que hacer un trabajo interior muy fuerte para sacarme esa rabia. Me di cuenta de que ese encierro y esa discriminación nos enseñaban a odiar a las otras mujeres. Ellos lo fomentan con mucha crueldad. Crean distintas categorías de putas. Y esas, le tienen que dar parte de lo que ganan a su fiolo …. Me compré el diario Clarín —a punto de cumplir 17 años- y encontré un aviso: Llamé y me citaron en una oficina de la calle Independencia, en Once.

    Me recibió un hombre. Le expliqué que necesitaba el trabajo de camarera, pero no tenía experiencia. Me lo dio y me pagó el pasaje de avión. Al día siguiente, cuando llegué a Río Gallegos me esperaba otro señor con otro cartelito que decía lo mismo que la vez anterior: Me llevó a un bar, donde me recibió una mujer que hoy es una de las grandes traficantes de mujeres del sur de Argentina.

    En Santa Cruz la provincia a la que pertenece la ciudad de Río Gallegos hay cinco familias de fiolos que trafican mujeres, manejan toda la provincia y son millonarios gracias a la complicidad de los políticos de Argentina.

    Por eso, el segundo libro que estoy escribiendo se llama Ni puta ni peronista. Se trataba del prostíbulo VIP de la ciudad en esos años y allí nos explotaban a 10 mujeres muy jovencitas, casi todas de 17 años como yo que veníamos de varias provincias. Al poco tiempo de llegar me hicieron un bautismo: El bautismo se practicaba con cada puta nueva que llegaba a local. Se probaba toda la carne nueva. Esa noche se hacía buena caja y el local se cerraba para que se llevara a cabo el ritual.

    Yo me escapé del prostíbulo, pero te juro que a día de hoy no recuerdo cómo lo hice. Hace dos años ayudé a una menor de 17 años que fue rescatada de uno de esos prostíbulos. Este hombre fue denunciado ante la Justicia, lo detuvieron y a las horas quedó en libertad. La cosa ha empeorado en Río Gallegos desde que fui prostituida allí.

    Ahora hay 80 prostíbulos, en una ciudad con apenas Por otro lado, el norte de Argentina es la cuna de las putas: Me veo otra vez en la calle. Volví a esa plaza en el 87, cinco años después de que llegué a Buenos Aires.

    No sabía en qué día y año vivía… tu cabeza solo funciona para intentar sobrevivir. Arreglamos un precio y nos fuimos a un hotel. Y a muchas las matan porque se niegan a someterse a torturas o violencia extrema. El tipo me rompió la nariz y el tímpano, toda ensangrentada logré llegar a la puerta y la golpeé fuerte para que me escuchara el conserje.

    Si no hubiese entrado a la habitación hoy no estaría viva. El conserje llamó a la policía pero la cosa quedó en una mordida que el prostituyente le dio a la policía. Y a mí, en lugar de llevarme al hospital me metieron en un calabozo. Tuve que llegar hasta ahí para decir: Tuve que romper con la falsa imagen de la puta que va siempre sonriendo, comiéndose la vida en una puta esquina, con ese falso discurso: En esa noche negra me acuerdo que lloré, lloré y lloré; era un monstruo del llanto.

    Me acuerdo de que en casa había un espejo muy grande, cuando vuelvo en mí después de llorar y llorar durante horas, me veo frente al espejo y creo que fue la primera vez en mi vida que me vi a mí misma. Esa noche no huí. Por primera vez en mi puta vida no huí, me quedé frente a ese espejo, y lo que me devolvió ese espejo no era la Sonia de 16 años que emigró para buscar un trabajo y progresar.

    Tampoco me vi la mujer en situación de prostitución de la que hablan las feministas, ni la trabajadora sexual de la que hablan las trabajadoras sexuales que reclaman derechos laborales. Me vi la puta. La puta de todas y de todos. La puta de la sociedad y del Estado patriarcal. Necesitaba sacar esa palabra de mi cuerpo. Necesitaba decir en voz alta: Fue muy doloroso y por eso respeto y comprendo a las mujeres prostituidas que no se atreven a pronunciarla, a aquellas que dicen trabajo sexual y las que se refieren a las mujeres en situación de prostitución para no decirla… comprendo que rechacen la palabra puta.

    Asumir la identidad de puta es lo que me permitió dejar de maquillar la violencia. A partir de entonces empecé a llamar a las cosas por su nombre y esa misma noche tiré a la basura todos mis disfraces de puta: Esa noche me pregunté: En la prostitución no se puede cultivar afectos.

    Todo es abuso, todo es comercio. No hay amistad, no hay amor. En la prostitución no hay afecto ni caricias ni abrazos. Hay manoseos y violencia. Cómo te vas a enamorar de alguien que te manosea, que te viola.

    Que te paga para penetrarte como él quiere. Tu cuerpo es alquilado una y otra vez a tu fiolo. Si mi cuerpo no me pertenecía cuando era puta, yo debía recuperarlo, y recuperar significa conocer. Tuve que aprender a acariciar porque la puta no sabe acariciar. También debajo de la ducha. Cuando empecé a acariciarme a mí misma me di cuenta de que estaba aprendiendo a quererme.

    Muchos meses me llevó poder decir: Empecé a aceptarme como soy y a tener voz propia. Fue un proceso rico en emociones y sensaciones. La prostitución tiene una dialéctica: Desde entonces trabajo mucho con mi persona y me cultivo, leo mucho, me gusta aquello que tenga que ver con los problemas sociales, la filosofía, aunque a veces no la entiendo, me encanta leer filosofía; también me gusta la psicología.

    Todo esto lo conseguí cuando me vi a mí misma. La puta no mira su cuerpo porque su cuerpo es un campo de batalla. Y por eso una lo rechaza. Tuve cinco abortos dentro de la prostitución, por eso también soy una luchadora y defensora del aborto legal, seguro y gratuito.

    Mi hijo es un gran compañero, desde los cuatro años me acompaña a todas partes, él sabe mi historia. Nunca le oculté nada, no me gusta ocultar nada de mi vida.

    Desde que cambié de vida siempre les dejé claro que no podían cruzar la barrera del maltrato. Por eso yo no odio. Las mujeres me preguntan a veces: La marca de la vergüenza y el dolor que vivimos las putas no es nuestra, les pertenece a la sociedad y a nuestros gobernantes. Prefiero devolvérselo a la sociedad y a mis gobernantes.

    Ustedes hagan lo que quieran con eso. Es mi primer viaje a Europa. Al neoliberalismo le conviene que exista el trabajo sexual. A post shared by Georgina Orellano geororellano on Jun 24, at 3: Mis compañeras lo han escuchado decir que "los hijos de las trabajadoras sexuales deberían tener su propio espacio para contar cómo se vive, cómo es ser el hijo de una trabajadora sexual".

    Nos hizo pensar que en el deberíamos crear este espacio. También con clientes fijos, a través de arreglos mediante WhatsApp o Facebook. Hace 12 años que ejerzo el trabajo sexual. Yo trabajaba, pero me encargaba de llevarlo e ir a buscarlo. Con el correr de los años cambié mis formas de trabajar. Al principio lo hacía solo con un cliente, de manera exclusiva, como novia.

    Entonces se terminó todo. Cuando voy a la esquina los clientes me dicen: Se traslada la militancia en el trabajo sexual, me buscan para pedirme consejos, opiniones. Muchos también no quieren estar conmigo. En mis inicios los tenía y ahora pasan y no me saludan. Dejé de ser esa sumisa; esa callada que solo escuchaba lo que decían. Uno pacta las condiciones y el otro las respeta. Lo hago porque hay una necesidad de trabajar de lo que sea. Muchas mujeres decidimos ejercerlo porque es un trabajo que uno termina eligiendo.

    Mi mirada moral estaba en que cuando yo ejercía mi trabajo sexual, le ocultaba el trabajo a mi entorno y sentía que lo que hacía era malo, indigno, que no lo debía hacer. Luego, que solo tenía que ver con la mirada moral.

    Cuando era chica me decían que si estaba a la noche era la puta del barrio. Me costó mucho saber en qué esquina pararme, en qué casa no pararme. Tuve malas experiencias con vecinos, clientes, con la policía. Pero trato de no estar sola en la esquina. Que sepa con quién me voy y yo saber con quién se va. Siempre que sube al auto sabemos qué arreglo tienen. Y somos las primeras que criticamos nuestro trabajo. Muchas compañeras no puede acceder a la salud integral, porque hay una fuerte estigmatización en los centros de salud y en los hospitales.

    La salida no es prohibir ni abolir. A post shared by Georgina Orellano geororellano on Nov 14, at 2: Creo que hay un hartazgo en nosotras, hay un hartazgo en que durante mucho tiempo en los medios existió un solo discurso hegemónico que nos ubicó en un lugar de víctimas.

    Todo lo que nostras hacemos desde la militancia diaria tiene que ver con ese hartazgo, con que muchas hayan hablado, pensado o decidido por nosotras. Queremos romper con ese cerco.

    Que dejemos de pagarle a la policía para que nos deje trabajar tranquilas. Nosotras y también nuestros hijos. Apelo a tener 60 años habiendo conseguido todo esto. Sobrevivir a la prostitución: Share on Google Plus. Viernes 25 de Mayo de Un encuentro a puro cuarteto: Ulises Bueno visitó a los jugadores de la Selección en Ezeiza.

    Las perlas de los dorsales de la Selección: Las advertencias de Henry Kissinger sobre el futuro de la inteligencia artificial.

    Fue en el 83, todavía estaba la dictadura, justo antes de que volviera la democracia. Y como no tenía un chulo ni pagaba la mordida, la policía se lo cobraba con la privación de mi libertad.

    Las mujeres que tenían proxeneta no eran detenidas. Yo nunca tuve fiolo. Las que lo eligen son muy pocas y se supone que por ejemplo, las putas VIP lo eligen con total libertad pero eso no es verdad porque son esclavas de sus lujos y el producto de un capitalismo feroz que nos construye deseos consumistas innecesarios.

    En esa época, vivía presa la mayor parte del tiempo. Cuando traían a las prostituidas de los clubs privados, las whiskerías y los bares que tenían arreglos con la policía, esas mujeres se quedaban detenidas solo un par de horas. Ni siquiera entraban al calabozo, les tomaban las huellas digitales hasta que llegaba el fiolo o el dueño del lugar, que pagaban una multa grande y se llevaban a las chicas de su club. La policía nos aleccionaba sobre las chicas que no eran como nosotras.

    Después tuve que hacer un trabajo interior muy fuerte para sacarme esa rabia. Me di cuenta de que ese encierro y esa discriminación nos enseñaban a odiar a las otras mujeres. Ellos lo fomentan con mucha crueldad. Crean distintas categorías de putas. Y esas, le tienen que dar parte de lo que ganan a su fiolo …. Me compré el diario Clarín —a punto de cumplir 17 años- y encontré un aviso: Llamé y me citaron en una oficina de la calle Independencia, en Once.

    Me recibió un hombre. Le expliqué que necesitaba el trabajo de camarera, pero no tenía experiencia. Me lo dio y me pagó el pasaje de avión. Al día siguiente, cuando llegué a Río Gallegos me esperaba otro señor con otro cartelito que decía lo mismo que la vez anterior: Me llevó a un bar, donde me recibió una mujer que hoy es una de las grandes traficantes de mujeres del sur de Argentina. En Santa Cruz la provincia a la que pertenece la ciudad de Río Gallegos hay cinco familias de fiolos que trafican mujeres, manejan toda la provincia y son millonarios gracias a la complicidad de los políticos de Argentina.

    Por eso, el segundo libro que estoy escribiendo se llama Ni puta ni peronista. Se trataba del prostíbulo VIP de la ciudad en esos años y allí nos explotaban a 10 mujeres muy jovencitas, casi todas de 17 años como yo que veníamos de varias provincias.

    Al poco tiempo de llegar me hicieron un bautismo: El bautismo se practicaba con cada puta nueva que llegaba a local. Se probaba toda la carne nueva. Esa noche se hacía buena caja y el local se cerraba para que se llevara a cabo el ritual.

    Yo me escapé del prostíbulo, pero te juro que a día de hoy no recuerdo cómo lo hice. Hace dos años ayudé a una menor de 17 años que fue rescatada de uno de esos prostíbulos. Este hombre fue denunciado ante la Justicia, lo detuvieron y a las horas quedó en libertad. La cosa ha empeorado en Río Gallegos desde que fui prostituida allí. Ahora hay 80 prostíbulos, en una ciudad con apenas Por otro lado, el norte de Argentina es la cuna de las putas: Me veo otra vez en la calle.

    Volví a esa plaza en el 87, cinco años después de que llegué a Buenos Aires. No sabía en qué día y año vivía… tu cabeza solo funciona para intentar sobrevivir. Arreglamos un precio y nos fuimos a un hotel. Y a muchas las matan porque se niegan a someterse a torturas o violencia extrema. El tipo me rompió la nariz y el tímpano, toda ensangrentada logré llegar a la puerta y la golpeé fuerte para que me escuchara el conserje. Si no hubiese entrado a la habitación hoy no estaría viva.

    El conserje llamó a la policía pero la cosa quedó en una mordida que el prostituyente le dio a la policía. Y a mí, en lugar de llevarme al hospital me metieron en un calabozo. Tuve que llegar hasta ahí para decir: Tuve que romper con la falsa imagen de la puta que va siempre sonriendo, comiéndose la vida en una puta esquina, con ese falso discurso: En esa noche negra me acuerdo que lloré, lloré y lloré; era un monstruo del llanto.

    Me acuerdo de que en casa había un espejo muy grande, cuando vuelvo en mí después de llorar y llorar durante horas, me veo frente al espejo y creo que fue la primera vez en mi vida que me vi a mí misma. Esa noche no huí. Por primera vez en mi puta vida no huí, me quedé frente a ese espejo, y lo que me devolvió ese espejo no era la Sonia de 16 años que emigró para buscar un trabajo y progresar.

    Tampoco me vi la mujer en situación de prostitución de la que hablan las feministas, ni la trabajadora sexual de la que hablan las trabajadoras sexuales que reclaman derechos laborales. Me vi la puta. La puta de todas y de todos. La puta de la sociedad y del Estado patriarcal. Necesitaba sacar esa palabra de mi cuerpo. Necesitaba decir en voz alta: Fue muy doloroso y por eso respeto y comprendo a las mujeres prostituidas que no se atreven a pronunciarla, a aquellas que dicen trabajo sexual y las que se refieren a las mujeres en situación de prostitución para no decirla… comprendo que rechacen la palabra puta.

    Asumir la identidad de puta es lo que me permitió dejar de maquillar la violencia. A partir de entonces empecé a llamar a las cosas por su nombre y esa misma noche tiré a la basura todos mis disfraces de puta: Esa noche me pregunté: En la prostitución no se puede cultivar afectos. Todo es abuso, todo es comercio. No hay amistad, no hay amor. En la prostitución no hay afecto ni caricias ni abrazos. Hay manoseos y violencia. Cómo te vas a enamorar de alguien que te manosea, que te viola. Que te paga para penetrarte como él quiere.

    Tu cuerpo es alquilado una y otra vez a tu fiolo. Si mi cuerpo no me pertenecía cuando era puta, yo debía recuperarlo, y recuperar significa conocer. Tuve que aprender a acariciar porque la puta no sabe acariciar. También debajo de la ducha. Cuando empecé a acariciarme a mí misma me di cuenta de que estaba aprendiendo a quererme.

    Muchos meses me llevó poder decir: Volvemos a lo de antes, "hay miles de víctimas" Que la trata existe y que hay miles de víctimas por toda España es una realidad evidente. Pero es que la trata y la prostitución son dos cosas distintas.

    Tienes que dejar que esas asociaciones eduquen a los clientes, eduquen a las putas Siempre tuve un interés a salirme de la norma, la idea de la mujer fuerte y con libertad sexual.

    Es algo que siempre tuve en mí, empecé a masturbarme desde que era muy joven y siempre lo vi como algo natural, nunca como algo malo. Cuando empecé a considerar la prostitución como una posibilidad, descubrí que una amiga mía se estaba prostituyendo desde hacía un año. A los 16 años empecé a trabajar en McDonald's y duré tres días. Estuve tres años de vigilante en un museo, dando vueltas en una sala.

    En general no se considera un trabajo digno, no es un trabajo que la gente quiera para sus hijas. Nadie lo pone al mismo nivel que Yo quiero que mis hijas, o cualquier persona a la que tenga aprecio, hagan lo que quieran con su vida y hagan las cosas que les llenen y les hagan sentir bien. Es importante reconocer que hay un sector de personas que se sienten a gusto con este trabajo.

    Podemos decir que es un trabajo como otro cualquiera, pero las cifras de agresiones a prostitutas son terroríficas. Seguramente ese hombre tenga relaciones similares con otras mujeres en su vida. Las putas que conozco han sido agredidas por parejas o exparejas, pero solo en casos excepcionales por un cliente.

    Es habitual escuchar que si una chica se mete a puta es porque viene de entornos difíciles, de familias desestructuradas Vine a España desde Argentina cuando tenía 11 años. En mi caso personal, nunca he tenido vínculo afectivo con mi familia. A los 18, en cuanto legalmente pude, pero a los 14 ya quería hacerlo. El tema es que cuando dices estas cosas refuerzas los mitos de la gente: A los 16 años empecé a trabajar en el McDonald's y duré tres días.

    Luego estuve también de teleoperadora y tampoco duré mucho, era insoportable. A los 17 empecé a trabajar en un museo Eso lo hice durante unos tres años. Primero por la autonomía: En ese sentido es el trabajo ideal.

    Cuando quiero, me voy donde sea. Luego, trabajas poco y cobras mucho. Eso también es muy importante. Tengo autonomía, tengo independencia económica y me deja tiempo libre para hacer otras cosas.

    En el texto que escribiste describiendo tus relaciones con los clientes había comentarios de gente que no se creía que todo fuera así de agradable. Choca mucho con la visión que ellos tienen de la vida y hay gente a la que eso le molesta. Voy a citar un comentario de los muchos similares que te dejan: Hay tantas cosas mal en ese comentario Hago lo que quiero hacer, es como si dijera: Porque ahí nadie hace ese tipo de discurso.

    No lo vendo, es una herramienta. Han decidido que es una opción mejor que otras. Eso ya te genera relación. También por haberme acercado a asociaciones. Estar activa en redes sociales diciendo que soy puta también ayuda, aunque lo de estar en redes no es algo que necesite personalmente. En el sentido de que antes era un trabajo oculto, considerado denigrante, y a raíz de figuras como Sasha Grey, Stoya , o aquí en España, Amarna Miller , se ve que son personas independientes, con inquietudes, que no se esconden.

    He analizado mucho por qué el porno antes era algo horrible y ahora no lo es tanto. Es por figuras como ellas, por el trabajo que han hecho de visibilizar y profundizar en su persona: Soy todas estas cosas y elijo hacer porno porque me da la gana". Creo que con la prostitución también puede pasar, porque las putas jóvenes empiezan a no querer tener una doble vida, quieren hablar en primera persona, no que hablen otros por ellas. También no tener prejuicios con el sexo, conocerte a ti misma y ser honesta contigo misma.

    Y sobre todo, tener una estrategia, tomar decisiones proactivas e inteligentes. Hay que tener un poco de mentalidad emprendedora. En tu blog contaste que el primer cliente fue muy bien. Fue difícil antes de empezar, estaba en plan "puede pasar esto, puede pasar esto otro Puse el anuncio y me empezó a llamar muchísima gente. Sentía bastante inseguridad y pasaron días antes de empezar realmente a trabajar.

    Varias asociaciones de profesionales del sexo, como Aprosex, Hetaira, Genera, Cats y Prostitutas Indignadas llevan tiempo defendiendo los derechos de este colectivo, la despenalización y la diferenciación clara con las redes de trata. Riot se refiere a Erika Lust , autora de cintas que apuestan por una mirada femenina donde la mujer no es utilizada como un objeto sexual, toma la iniciativa y explora sus propios placeres: Es decir, que no sólo hago películas donde el placer femenino importa y la representación de las relaciones sexuales es realista, igualitaria y respetuosa, sino que el proceso de producción es ético y fomenta la participación de mujeres en cualquier puesto de trabajo.

    Disfrutar del sexo explícito en pantalla no es algo intrínsecamente masculino. Miller ha estado en la picota desde que protagonizó un polémico vídeo promocional del Festival Erótico de Barcelona donde denunciaba la hipocresía de la sociedad española: Es un trabajo que disfruto mucho y que me da muchas satisfacciones. La mayoría de estas chicas salen y entran en el trabajo sexual dependiendo de su situación personal o económica del momento.

    Una de las ventajas de ser prostituta es que puedes dejarlo y volver cuando quieras. Iniciar sesión para participar. Lo que no me he encontrado nunca es a nadie que desee esa ocupación para su hija, su hermana ni para ninguna a la que se aprecie. Y me supongo que las que la ejercen pasaran por fuertes depresiones antes de caer al fin en el embrutecimiento emocional. Lo que pasa es que hay muchas formas de feminismo.

    Hasta en eso, hay radicales y moderadas. Por eso, no se debe generalizar ni meternos a todas en el mismo saco porque NO tenemos nada que ver unas con otras. Es ponerse el marchamo de feminista y ya se puede defender que los burros vuelan y las mulas van al cine. Que solitas se van a quedar muchas.

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    Si no hubiese entrado a la habitación hoy no estaría viva. Dos personas iguales que quieren compartir un momento agradable sin presiones y sin culpa. Cuando hablamos de ideología dominante patriarcal, todas nuestras reservas desaparecen. Si mi cuerpo no me pertenecía cuando era puta, yo debía recuperarlo, y recuperar significa conocer. Al defender el argumento de la radical falta de consentimiento, las abolicionistas nos vemos en un callejón sin salida.

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    Y ahí empezamos un debate sobre cómo se hace el amor y terminamos haciendo un relato de cómo hacer el amor… Después les enseño cómo usar los preservativos, a las chicas les enseño cómo negociar, a que aprendan a tener sexo desde el cuidado y el placer. Esa noche se hacía buena prostitutas de brasil problemas con prostitutas y el local se cerraba para que se llevara a cabo el ritual. Hoy es escritora, formadora y activista feminista. Era la cuarta de las siete. Hace 12 años que ejerzo el trabajo sexual. Pero no es un trabajo como otro cualquiera.

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